Todos los días me despierto con una canción en mi cabeza, a veces es algo que tienen sentido, que se relaciona con algo que me pasó o que hice. Otras veces no tiene que ver con nada y me preocupa mi salud mental.
Así que pensé, a modo de terapia para mí, que sería una buena idea publicar la canción de mi cabeza diariamente, para poder dejarlas ir y flotar felices en el ciberespacio.
Esta canción fue mi ringtone de celular por mucho tiempo, así que a veces despierto con ella en la mente:
Estaba pensando, como tengo algunas canciones preferidas en mi mente, que de repente me puedo empezar a repetir con los temas. Además, tengo la memoria aproximadamente de un pez, así que jamás me acordaré si puse un tema o no. Y finalmente, me da una lata atroz ponerme a revisar las entradas anteriores para asegurarme de que estoy poniendo un tema que no he puesto antes... Por lo tanto, he decidido que si pongo un tema repetido, lo pongo nomás! Hasta puede ser un buen experimento para ver qué opino sobre la misma canción en distintos momentos....
En fin, acá queda entonces The Weed Song, disfrute! (mientras, yo me voy a ver el partido de Chile, oiga, que estamos en pleno mundial).
Chau!
Cuando era niña descubrí una banda llamada Nirvana y me cambió la vida. En serio. Mi visión de mundo nunca más fue igual. Nirvana me abrió el espectro de la música existente; fue esa la banda con la que me zambullí a la música, después de llevar años escuchando la música que escuchaban mis papás: Beatles, Illapu, Prisioneros, Miguel Bosé... amplia gama, de todas maneras, pero Nirvana fue la primera banda que fue mía, mi iniciativa y no de ellos.
Ahí me puse a investigar, terminé haciéndome fanática de Nirvana, Pearl Jam y un largo etcétera que ya puede haberse empezado a dejar entrever en otras entradas del blog.
El tema es que me enamoré inevitablemente de Kurt. Uf. Era una locura. Las letras de las canciones me transtornaban, compraba sus pósteres en la feria artesanal, cuando tenía que hacer trabajos para el colegio los hacía sobre la banda... En fin, era una fanática.
Y en uno de esos trabajos que hice para el colegio, todavía recuerdo, de Castellano, debíamos escribir una biografía. Obviamente escogía Kurt Cobain y ahí recién me di cuenta de que ya había muerto. Lo conocí varios años muy tarde (esto debe haber sido tipo '97, '98, calculo yo). Paréntesis: acuérdense que en esa época no era como ahora, que uno busca lo que sea en el smart phone, en Internet y sabe todo altiro. La cosa era más lenta! La cosa es que un shock.
Por una parte, el amor de mi vida estaba muerto. Por otro lado, la banda que tanto quería ya no existía! Fue muy raro darme cuenta. Nirvana ya no iba a sacar más canciones. Nunca iba a poder verlos en vivo en un concierto...
Toda esta larga introducción, para dar contexto al tema que tengo pegado hoy:
Cuando conocí a The Streets, hace un par de años, me gustó mucho la música. Me puse a investigar al respecto y descubrí que era un lolo, Mike Skinner, que había tenido este proyecto, pero había terminado el 2011. Todo de nuevo. Me empezó a gustar una banda muy tarde y ya nunca iba a poder verlos.
Bueh... así es la vida. Por lo menos nos queda su música. Pasa con muchas bandas y se agradece igual lo que dejaron...
Chau!
Es un día flojito. De esos en que me hubiera quedado feliz en cama, estufa prendida, desayuno en la cama, una buena película. Pero estoy acá trabajando, después del metro colapsado, con bototos para la lluvia y doble calcetín para el frío... siempre se puede soñar.
Si me dieran a elegir, hoy me hubiera quedado regaloneando.
Y supongo que porque ando con ese humor medio mañoso y flojo, tengo pegada esta canción:
La música es tan relajona.... y el video... uf...
En fin... vuelvo a trabajar.
Chau!